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2/27/11

Festival de Arte y Cultura “Tejiendo Puentes y Esperanzas”




Desde varios años, distintos residentes del condado norte de San Diego trabajan para crear un activismo político y cultural y proma un sentido de comunidad. Estos activistas son la familia Lita y Rosa y Alberto (de Danza Mexica) y una nueva generación de jóvenes—la mayoría mujeres (y feministas)--recién egresados de universidades locales y regionales. Con el liderazgo de estos grupos, se dio el festival de arte y cultura Tejiendo Puentes y Esperanzas el sábado 26 de febrero en el Vista Townsite Community Center (VTCC), de la ciudad de Vista.


El VTCC no es nuevo para los grupos de inmigrantes latinos y chicanos deseosos de llevar a cabo sus actividades políticas y culturales. Alrededor del año 2005, cuando elementos del Vista Sheriff mataron a tres jóvenes mexicanos durante un sólo verano, el VTCC fue un espacio de protesta. Aquélla vez, docenas de latinos residentes del barrio en Vista se reunieron en el parque Luz Durán para después marchar sobre avenida Santa Fe Norte hasta el VTCC. Aquéllas manifestaciones ayudaron a sanar el trauma por los tres jovenes ultimados. 

Éste sábado, sin olvidar los atropellos históricos de la cultura blanca, una pequeña comunidad latina reafirmó su orgullo cultural así como su rabia política.

La estudiante Nidya Ramírez lo resumió todo durante su intervención poética, cuando advirtió a la audiencia que su poesía estaba llena de coraje. Leyó textos acerca de la injusticia contra millones de jóvenes latinos que no pueden hacer estudios universitarios o ejercer carreras por ser indocumentados. Abrumada por sus sentimientos de tristeza, desilusión y rabia, Ramírez casi lloraba en las partes más personales de su obra. 
El feminismo, neozapatismo y ballet folklórico se fusionaron en la intervención de Mujeres en Resistencia. El grupo de cuatro mujeres danzantes estaba vestido de falda larga, blusa blanca, botas negras para zapatear, sombrero y paliacate rojo—evocativo de la Comandanta zapatista Ramona. A lo largo de su intervención, se alternaban para chiflar fuertemente y gritar consignas como “¡Que vivan las mujeres!” 
Además de poetas, cantantes y grupos de danza, también hubieron comerciantes, artesanos y artistas. Para Marcela Lita, el festival fue su primera oportunidad para mostrar su trabajo de joyería. A pesar de llevar quince años trabajando para un taller de joyería de aluminio, por la crisis económica ha perdido horas de trabajo. Marcela cuenta que recientemente conversó con una amiga sobre qué hacer con el nuevo tiempo de ocio. La solución fue clara. Ahora, con el nuevo tiempo disponible, se ha puesto a crear joyería de acuerdo a su propia inspiración.

Del otro lado del salón, estaba la exposición del educador, promotor cultural y artista plástico Cuezpallin Rodriguez. Detrás de él estaban sus cuadros neoindigenistas. Actualmente, Cuezpallin crea bajo el tema de la Santa Inquisición. En la pintura sobre la que él trabajaba se podía apreciar al Papa, símbolo de poder de aquélla época. Para el resto del cuadro Cuezpallin contemplaba dibujar una escena de una quema de libros. Después, cuando me fijé en los demás cuadros para ver qué precio tenían me cercioré de que carecían de etiquetas. 
“¿Por qué no tienen precio tus cuadros?” le pregunté.

“Es que no están a la venta. Son para fines educativos,” me contestó.

Había la imagen de una flor entre dos personajes indígenas mirándose uno al otro en perfil. Uno de ellos estaba vestido de saco y corbata y el otro en ropaje de campesino. Cuezpallin explicó que la imagen había surgido de un ejercisio en donde a los jóvenes se les había pedido pensar en un valor de importancia para ellos. La susodicha imagen representa los valores de la igualdad y el respeto mutuo. Los personajes son miembros de distintas clases sociales. Uno tiene una preparación académica moderna, el otro tiene una formación y vocación indígena. Pero no por su diferencia en clase social se tienen que humillar o desdeñar el uno al otro.

Danza Mexica inició el evento con una sahumación colectiva y luego individual. Al principio de la sahumación, después de gritar “¡Mexica Tiahui!” hacia los cuatro puntos cardenales. Además de los rumbos arriba hacia el cielo y abajo hacia la tierra, el danzante Alberto dijo que con este ritual abríamos una puerta cósmica por cual todos entrábamos para hacer un viaje que culminaría al final del día, al final del festival. En ese momento nos preguntaríamos, “¿Hacia donde voy a llegar al final de la jornada y por donde atravesaré…”